PRIMERA PREMISA DE LIBERACIÓN


Para los camaradas.

    Como escribí en Esclavos de Gaia, la consecuencia de la obediencia contra la libertad no sería una lucha dada entre clases sociales o por consciencias subordinadas entre amos disparejos. El problema radica en la horizontalidad, no en su presunta forma vertical: Es por ello, acaso, que existirán esclavos que quizás piensan únicamente en amos y no-amos, es decir, aquellos que no piensan en nada en particular: “[...] la razón es el hacer conforme a un fin.” (Hegel, 2017, p.15). Un pensamiento sin disyuntos solo debiese llamarse “monotonía de un repetir sin fin”. Aquello que repite sin final marca solo la presencia sin posibilidad. Creo que nosotros, simios, hemos conquistado un nivel de razón suficiente como para comprender que nuestro colofón será aquello que empíricamente discurrimos percibiendo: entes-de-propia-destrucción. Lo que nos convierte, de cierto, en autodestructivos. Arnold Gehlen dijo que el hombre es un ser carencial.

    No sabemos de estructuras que no puedan ser concebidas por el cascoteo, sea intencionado o no. Yo mismo observé al agua del mar, que con su oleaje agrieta los acantilados. Talla con firme intención la piedra sólida. Deja el lenguaje oceánico escarbado en la piedra natural, analogía de la encontrada en Rashid. A la espera de un nuevo Champolion. O, ¿alguna Inteligencia artificial presente en la sala?

    Habrá que especular sobre una posibilidad adjunta y trasversal al modo en comoexistimos. No es la idea de Principio o Final, sino una melange multicausal. El océano inmediato se precipita sobre nuestra resistencia. Algo “bifascinético” –fascinación total resumida por polaridad Cada una de estas dos partes parece ser para la otra lo inverso a la verdad” (Hegel, 2017, p.18)–, multipolar efectiva, reconstructiva en su destrucción.

    Un horizonte de día se irá transfigurando por un talladodel tiempo (verbal) hacia un atardecer: El día fue de un atardecer. Los acantilados del sur narran la historia de la generalidad, pero también la suya particular. Se levantan relatos en la destrucción. Desconocemos si estos relatos conllevan explícita épica, tal aquellos que urdimos las bestias de abajo. Escasean Champolions”.

    La marca que deja en nosotros lo que imprime es aquella diferencia del multipunto. Dicho lo anterior, habría que imaginar al movimiento de Gaîa como nuestro medio más mediato. El ejercicio de la rotación, la traslación, precisión y nutación entre conocidos o por conocer, brota como masa sublunar a media cocción.

    Sospechemos que si la esencia de todo fuese un devenir (con o sin finalidad), el resultado será aquello que es torcido por el reposo en potencia o alguna otra condición por la constante reconstrucción que produce el movimiento interno. Lo notamos en nuestra ropa limpia recién sacada del lavarropas. Lo comprendemos cuando batimos la masa de una chocotorta.

    El único consejo que deberíamos darnosserá el amigarse con la penuria y resistir a la adversidad por diversidad. Después sobrevendrá el entretenerse, en la medida de lo posible, con la propia y ajena miseria. Ser buen esclavo retribuye con las mejores camas. Si usted se esmera con fervor y ahínco, aquellas habitaciones superiores serán la única posibilidad. Agua y comida fresca, meros asuntos de la tercera clase. Cerca del puente de mando cobran para una mejor vista del iceberg.

    La única posibilidad para conseguir la paz perpetua será frenar el decurso de la Tierra con detonaciones nucleares. Se deberán llevar a cabo fuera de la atmosfera, y precisamos que sean secuenciales. Bajando cambioslentamente por el periodo de varias décadas; no más de dos generaciones...

    Una vez lograda la total detención del planeta, recién allí prosperará una estabilidad de consciencia moral. Un mundo objetivo, sin fantasmas de los que retornan con cada giro como eso que vimos antes pero ya no existe más. No ocurrirán más baches de vacío. Tampoco amaneceres y atardeceres.

    Insto a la humanidad a recoger este tema cuanto antes. Siempre bajo la premisa de una liberación.

    Debajo de este paraguas y con razones habrá que, dentro de la confusión que trae la dynamis propia de la Tierra, exterminar todo lado opositor. Siempre sirviendo a la gran “Primera Premisa de Liberación.

    Confusión por encontrarnos en el medio de un perpetuo escribir de Gaîa. A posteriori una bala para cada aquel que no pueda dilucidar lo que ya ha sido escrito. En tanto que el ahora se localiza detrás.

Debajo, la Primera Premisa de Liberación:

                                                                   Yo te amo con violencia.


P.D.1 Habrá dos mundos, uno de eterno día y otro de eterna noche. Nadie deberá cruzar esa frontera si no le pertenece como mundo de nacimiento.
P.D.2 Aquellos que habitan en la zona de la media luz, y que intenten adentrarse en cualquiera de estos dos reinos, se le fusilará como a cualquier otro meteco.


Bibliografía
Hegel, G.W.F (2017),  Fenomenología del espíritu. Fondo de Cultura Económica.

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