VACACIONES CIENTÍFICAS
MIMANIC × Claude
¿Qué pensás sobre este texto?
Escribí una pregunta y Claude lo analiza con vos.
Introducción.
El problema es, fue y será el dólar. Sin embargo, aquí hurtamos la metodología poética del no estar al tanto. El fin último de este experimento es el uso y abuso de las teclas de mi cansada computadora. Además, ¿cómo entender que la muerte es un profundo deseo de querer volver a nacer en aquel mismo tiempo en el que uno ya nació? ¿Qué representa ese retorno a nivel cósmico, es decir, para el sistema ordenador?
El escrito pretende simular una acción que no resolverá.
Materiales y métodos.
Ósmosis: Pura e inservible que te llevaste al mundo patas arriba con la decisión empírica de mostrarte a los científicos absurdos de fe.
Morfoacción: te mudaste fuera del campo rítmico donde aparecen los códigos fuentes de nuestras apariencias visibles e irrisibles.
Paludismo: misterio de libro escuchado sin lectura fingida sobre los diferentes estados de una enfermedad crónica afectada por la sinceridad de un bicho muy mal parido.
Resultados.
A lo que todo es, nada no “anda”. Lo que “anda” habrá que resolverlo con descomposición. A lo sentido como vivido le forjamos estatuas con bronce, a lo soñado atenderemos con libros de autoayuda. Un permitido se embarca con lo asentido por desnutrición. Toda nuestra avaricia corre fría por azulejos de cocina inmunda, y no obstante recuerdo aquella vez que mi mamá me abandonó para ir a recoger a mi hermana al colegio. Una tarde sólo, la vida del enfermo.
La contracción de la incidencia sobre los niveles de la vida que uno lleva acomodado a la carne que asume como mismidad construida por el paso del tiempo de todos lo que observan a uno yéndose a pique en la rodada de una escalera que solo conduce a un más infinito acá que olvida bajo la corteza de un planeta exótico dentro de la galaxia muda de hijos ajenos a lo que creemos visitar con insensatas ondas de radio y cuerpos aparentes por sorteo o licitación de un dios que mixtura sus propias carencias con las antinomias de la razón pueril internada en la aduana de remembranzas entre amigos polifacéticos que mañana serán polvo para el cielo y abono de la tierra.
“Persecuta” y percepción comparten prefijo, y en ambas se juega la astucia de un símbolo que reúne a esta especie colonizada. Mar de adentro y mares exogámicos pican la cabeza del bagre que remonta el Paraná. Unidos en un todo que pega sus elementos con ideas de diferencia. Patos rengos con mordazas/ungidos en lo alto de la más necia consciencia servil. La ensoñación del alter es un ego que formamos asintiendo los comisarios de la nada. “Patalargas” que necesitamos ser con el fin de escapar al miedo que brota a lo lejos cual vaca sagrada repleta de recuerdos y dioses de amigos sepultos por una codicia de parecerse a los que ostentan tras alegres pantallas. Se detienen sobre cowboys como la mafia entrona arriba de un puñal ensangrentado.
Adictos a pura fe. Contractualismo, perfidia, Porfirio Díaz. Mi pasado culpa a lo hecho como dispuesto que bien está, requesón de milanesa vieja; indisoluble, prepara en derredor de eso profesado como lo existente. Figuramos la música que viene del alma pastoril, apretado rebaño que circula y se da ánimos entre muchos para cruzar aquel canal que divide tierras flojas de aguas servidas. Porque cuando serpientes elegimos la manzana después balamos logos.
Esa serpiente la subrayamos como concreción “existencial” de una realización exegética – claro está –. El delirio sinusoidal de los que piensan que ahí dentro existe un pasaje, ese camino, como el Tao será el alambre que sostiene al esqueleto sinusoide. La representación gráfica de la electricidad el esquema análogo a la “luz natural” cartesiana, emanación e intelecto agente imbricados como pulsión de vida demandada. Las conjeturas elaboradas dentro del camino lo anudan con el propio destino de singularidades en multiplicidad.
El reptar de la Serpiente que testifica un camino recto a pesar de los vaivenes, de avatares o contingencias. Un serpentear que podrá provocar la muerte, si justo viene en nuestra dirección y hacia nosotros –no quiero pecar de estructuralista, sin embargo, habrá que incumbir la idea de Hegel y Lao-Tse con cierta concepción de conciencia reptil –. El gran temor a morir en parálisis empuja a correr sobre la cinta del gimnasio.
“En la vida corriente la conciencia tiene por contenido conocimientos, experiencias, concreciones sensibles y también pensamientos y principios; en general, todo lo que se considera como algo presente o como un ser o una esencia fijos y estables.” (Hegel, 2017, p.29) No averigüé (¿qué sentido tendría?), si en alemán o en otra traducción diferente esto es así (busquen a otro), pero en el centro, el quid, esta falta de una “coma” entre dos sujetos “En la vida corriente la conciencia...”, expresa la idea de Flujo. En el flujo, a instancias microscópicas, hallamos esa alternancia y superación. Un ofidio de discurso atravesado por ideas de pasado esencial o experiencial y antropológico.
¿Qué se encontró, o cuáles fueron los hallazgos?
Especulamos que, como Lacan ya cuestionó: “¿no muestran estos puntos, claro está ideales, por los que la física se vincula al hombre, pero son solo los polos en torno de los cuales ella gira, la más inquietante homología con los ejes asignados al conocimiento humano, como ya lo hemos recordado, por una tradición reflexiva ajena al recurso de la experiencia?” (Lacan, 2002, p.46)
¿Serán que será, entonces, que todos nuestros guarismos son antropomorfismos psicológicos, proyección de intención humana?
Nuestro descubrimiento emplaza: Una Forma serpenteada de devenir hacia un fin que evitamos a través de recodos que nos empujan hacia adelante, al tiempo que conjeturamos dentro del sentido único que excluye toda otra posibilidad de significación; una conjetura singular sobre la General. ¿En esto subsistimos enfrascados?
Los viejos Universales. ¿El circuito cerrado que retroalimenta su pulsión de vida para el comprender ajeno, sino propio? ¿Un juego del rebote, hasta que trascienda la generala servida de una próxima tirada de dados? O, ¿un feliz triple 7?
Discusión. ¿Qué significan dichos hallazgos?
Decididamente nada. Disputa entre la frialdad propia de la exigencia, y no exigir nada con respecto a lo verosímil de una contrariedad ejercida por la práctica de una mediatización de la conciencia por medio del homúnculo quien dice que me diga que mis dedos van muy lentos porque la tecla no recibe bien la artrosis ejecutora de una Idea que viene de lejos y que en esta pantalla se descubre a la mano, aunque ilegible.
En este decurso privado de toda égida, sobreviene la maraña amarillista sobre la oculta ontología que hemos examinado aquí en este bestiarius de amargadas anacondas hundidas en cuerpos antropomórficos.
Bibliografía:
Hegel, G.W.F (2017), Fenomenología del espíritu. Fondo de Cultura Económica.
Lacan, J (2002), Escritos 1. Siglo XXI.



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