OPUSCŬLUM


  Clases sociales observadas desde el punto de vista del Sr. Tiempo: 

     “Aquel que existió en el pasado es (¿Por voluntad?) de una clase social inferior. Hilota en Esparta, digamos. Más allá que hubiese sido rico en enseres (patricio) durante mi tiempo.

    El tiempo de mí es la división real del trabajo y de la comprensión ontológica del ser del ente. Un hombre podrá soñar: “Yo me concibo rey” En mis 2200 lo catalogaría de esclavo, sin más.

    Sin embargo, conocer el ser del ente es una condición inversamente proporcional a la situación fragmentada de las clases sociales concurrentes en lo anterior dicho. El pasado (que es sólo mío) gozaba de un entendimiento del ser del ente superior al actual. La tecnificación destronó aquella sabiduría humana que imagino propia. 

    La sociedad funciona cual núcleo de mi tiempo esparcido entre los entes que se dividen por posesiones e idiosincrasias, pero que se reúnen dentro de un mundo determinado por “ese” que llaman “tiempo histórico”; y que los subsume en una cualidad de ignorancia del porvenir (siempre mío). Carentes de un sentido futuro se arremolinan internamente en una contradicción resuelta en tiempos, o en la férrea tradición de la repetición de una existencia determinada por la ruptura temporal. Porque por mis agujeros penetran sus figuras siempre mutando hacia el simio, a cada centímetro mío logro revertirlos a la infelicidad plena”.

    ¿La calma chicha de una siesta monocular es natura pasada de un hoy desgraciado y subsumido en la pobreza ontológica de una clase pauperizada?


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