EL TIEMPO COMO EPIFANÍA SOCIAL

MIMANIC × Claude

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1. Nuestra verdadera naturaleza es la servidumbre. 

    Lo demuestra el triunfo del proletario que subyace al mundo. Es lo que temen los que todavía sienten que son lo que nunca han sido. Por ejemplo: aula (del latín) significaba “palacio” o "sala de la corte", y en el contexto imperial se refería a la sala donde se reunían las personas cercanas al emperador o al rey. Era un término que evocaba poder, grandeza y centralidad, ya que el aula era un espacio reservado para eventos importantes o reuniones de la corte. Con el tiempo, aula comenzó a utilizarse en contextos académicos. Hoy en día se refiere a una sala o espacio donde se imparten clases. Ha perdido su asociación exclusiva con la realeza y se volvió una palabra de uso común, adecuada por el proletariado.

Otra palabra resignificada en la apropiación de palabras con alcurnia por parte del vulgo: “audiencia”. Audiencia era el acto de recibir personas importantes en la corte para discutir asuntos de estado. Solo aquellos con privilegios podían tener acceso a una audiencia real. Ahora se refiere a cualquier grupo de personas que escucha o presencia un evento, desde un programa de televisión berreta hasta una conferencia o espectáculo de Damas Gratis.

2. La verdadera “esencia” siempre le escapa al formalismo de un guarismo. La última quididad, el último por qué es el tiempo que trabaja inverso a nuestra recepción. Las palabras vulgares nacen siendo pueblo, mueren monarcas. Las larvas alcanzan la acción de volar siendo otra cosa, aunque lo mismo. 

3. La percepción de un momento erige el tiempo futuro, presente o pasado. El momento en que aula es aula, es un presente discontinuo. Aunque afirmativo.  Todos los monarcas señalaban ese espacio que hoy los maestros de escuela habitan. Sin embargo, el anclaje temporal de inversión no es solo una parte del conocimiento total de la palabra aula. Es su fin, en cuanto que su comienzo es final de la intención. Es en verdad no verdadera, una epifanía. Tal cual lo es aquello nobiliario. Porque el tiempo estratifica las clases sociales, los presentes proletarios son en realidad los pasados nobles. Y la nobleza pasada es nuestro percibido proletariado, que se entendió a sí mismo como algo Capital. Utilizó palabras que descartamos.

4. Nuestra división dentro de la Servidumbre coincide con el flujo del tiempo que percibimos llegando a borbotones desde dentro y expandiéndose hacia la esfera que conforma lo real. El tiempo arriba desde un punto Yo, hasta un pasado externo que se convierte inmanente por apropiación. Pero el presente del “ya” es una cadena que emerge del ahora y que se aleja hacia un pasado que se convierte en externo, lejano y futuro (luego). Siempre retornando hacia el punto de inflexión del yo que percibe el ahora como siempre externo por exhalación. 

5. El rey Midas tocó todo el oro que pudo con su don de retornar en tiempo lo pasado que es presente por exhalación – un presente "fijado", oro –. Midas convirtió en presente el futuro de sus deseos, por ser ellos más de lo que él era.


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