INFECTUM

    Ahí anduve, durante la semana, experimentando con los tiempos verbales: el infectum y el perfectum. Qué pérdida de mi tiempo interesante por eso complejo, esquemático, vacío de contenido (cierta anécdota aquí o allá, detrás de alguna palabra o sintagma). La primera, la segunda, la tercera declinación. ¡Qué carajos importa! No merecemos progresar en lo que es esencialmente Estructura, ¿solo continuar participando dentro de la historia de lo que se repite, y reconoce en ese repetir el gran tesoro? Structura novissima quae clarius splendeat et priorem obstructam annullet. Estructura nueva y que brille más y que anule la anterior por estructurada. No escribo, que no es encantador el latín como lengua. Todas esas aristas suavizadas para un entendimiento antiguo son muy válidas, en la medida que representan ideas enterradas bajo un capital simbólico renovado. 

    Esta mañana escucho a Piazzolla por los parlantes chotos de mi computadora. Recordamos: el tiempo que fue mejor. Me aburro de mate. Demasiado, me trae cólicos y acidez. El mal día.

    Hoy me junto con Marcelo a tomar café. El lugar o punto intermedio de siempre; la manifestación fenomenológica hecha de hormigón, la idea progresista de los noventas. Eso que podría haber sido la Argentina durante los años del escolazo menemista. Un Buenos Aires utópico, semejante a Nueva York pero bajo techo. No obstante, con colores pasteles a lo Miami, y un gran reloj con campanario. ¿El llamado a la reunión, al frenético culto de fin de semana? 

    El centro comercial, el shopping, exterioriza esa época cuando nos conocimos. Una amistad con más altas que bajas. Allá vamos a conversar de cine o literatura con chismes “otros”, y varios.

Hace frío (mucho) en este departamento. Es como si lo hubiesen construido sobre un témpano. Una sensación de deriva completa la experiencia.

    Hace días que vengo escribiendo para el trabajo. Siempre que hubo crisis, la escritura por encargo fue bálsamo. Una tablita que no permite que yo proceda camino adentro, en lo hondo de la cueva de la pobreza febril. Demasiadas veces solventó el puchero. 

    La plata y lo caprichoso van juntos en el mundo de los inversores que arriesgan. Casi siempre intento mantener la compostura y darle a la tecla hasta que duela la espalda. El dolor, hartas veces, preferiría morir de inanición.

Hoy cierro el año de este blog.

Sin más.

Quedarán otros escritos que tengo guardados por ahí. Escribiré otras cosas. No sé.

DISCLAIMER: La frase en latín puede ser un error de tipeo o una traducción mal hecha por la IA. Necesitamos maestros, nadie lo duda. Son quienes protegen una "verdad" y una tradición valiosísima que buscó siempre una libertad posible. Estoy derrotado.



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