LEXEMAS
TIRARON PROYECTILES DESDE LOS BALCONES DE LAS CASAS QUE DABAN HACIA LA AVENIDA...
LLEGARON LOS INVASORES, LOS USURPADORES DE LA GRACIA DIVINA.
ELLOS DEFENDIAN LO SUYO:
...el arbitraje del Olimpo; se les había asignado la custodia del pan, de la santa comunión de los otros santos, uno de diferentes OTROS, autistas, hijo de los hijos de los primos, unos santos que marchan por el Fundamento.
Estos fundamentalistas eran fieles a un tal Señor Ortuzar: el vago. Un incoherente que había vaticinado este apocalipsis de la razón, el sueño de los ceñudos, de los amargos, de los desprolijos... ¡de los pobres!
Eran aquellos los estados civiles y naturales de todos los estamentos publicitarios de la defensa nacional contra el obtuso, el regulado, el cándido que bruto es por saber que sabe poco y, sin embargo, moja sus barbas en el alcohol... el inerte muerto que sabe mucho y bebe todavía más: el bárbaro.
Los muchachos estaban agitados, pensaban que la guerra era inevitable y buscaban más pan para custodiar... eso siempre era escaso, falto, necesitado... El pan era víctima de la nostalgia, víctima y victimario, pesadilla de los mercaderes... esa necesidad general de poseer y existir.
PENSAMIENTO DEL ENEMIGO:
“El abismo de la vanguardia camina cerca de los apostaderos de estos malditos, custodios de lo malo, lo oscuro, y lo divino... lo opuesto al dios. THE, que es británico, pero con maneras bellas: THING... eso indescriptible, que es no siendo nunca nombrable en-sí, sino en su para-sí. Un absceso.
Careta infernal que devora las mentes de puro oxígeno. Berberechos de una nación sojuzgada por estúpidos, el circo del pan, el ciclo de la vida que se deteriorara en un curso que no acaba.



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