Los Elohim envían excusas a un mundo que falla
Los bebés son monstruos y chillan como monstruos, viven como monstruos hasta que se transforman en una paronimia de esta realidad. Se convierten en esclavos, la real realidad de la milanesa es que al nacer como seres alienígenas en este planeta nos terraformamos, es decir, nos adaptamos al modelo orbital de la tierra, sus consecuencia y leyes generales y particulares de cada instante de osmosis con el universo.
Está implantación gestáltica se produce en la enseñanza, en la creación del homo. Sin embargo, el bicho sediento chilla como marrano que quiere expresar su necesidad. Asfixiado a las necesidades que la tierra favorece nuestro organismo muta. Y está mutación es acorde a los estados de Realidad extendida por la dimensión de esta creación permanente, oceánica.
El bicho tiene sed, los padres únicamente oyen los gritos estremecedores de un monstruo que busca permanecer en el pantano del mundo al que lo han enviado estos Elohim de turno.
¡Subasten esa criatura, háganla callar!



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