CONFESIONAL II: Olimpia
La exposición del verbo central de la nada.
La expiación de los benditos.
A tu amor que no soy yo, y no es lo que fui ni lo que seré.
Nada queda entre nosotros más que nada.
Mi espíritu se fue feliz de estar vacío, con otras esperanzas.
¡En alza la llevan... en alza a la victoriosa!
Olimpia.
Todos saben que lo que importa es esa naranja en la rama corta y, en la larga, el mejunje: el grito del sopapo, la miseria con reloj, la Biblia junto al calefón.
La que se va sin ser llamada no es sino fantasía entre fantasmas.
Invoco tu nombre en mi deseo: tu tiempo y el mío habitan el suelo de la cama.
Los recuerdos aran entre tus armonías; los fríos labios amenazados por pulsiones
cochinas.
Parte de tus sueños: implante capilar de cerebro.
Confundirme con las paltas del supermercado para caber en tu chango.
Decirte barbaridades de Shakespeare o de Poe; charlar sin saber de Mendelssohn y otros
que no conocemos.
Vivir de la playa en la isla de Bergman.
Juntos, para siempre paliando árboles que se fueron lejos de la armonía... a otro tiempo fuera de nuestros afueras.
Cavilar pesado: nuestras nutrias de infancia evocada.
Las tartas que fueron de hojaldre y esas masas que nos gustan tanto.
Decir tu nombre en mi reflejo.
Hablarte siempre.
Tomarte fuerte del pelo.
Cortar de a poco tu cuerpo: ¡Amame como se ama a lo viejo!
Dame mi merecida fruición.
Entregá todo lo que atenta contra este devenir del porvenir.
Que tu sangre nutra todos estos huesos.
Ya quiebra tu muerte en mi sexo.
Sublimo estas instancias que quemo con mis dedos.
Encontré, por fin, en el final, un hueso que sostiene el muslo. Hallé sentidos en tu deceso.
Ahora corto y como parte por parte lo que siempre fue mío. Vuelvo en sí yéndome de mí.
Ya no hablo con nadie que no venga recomendado.
No voy a divulgar tu nombre.
No voy a entrar en los recuerdos que emanan de las cosas.
Voy a ver todo esto que es lo mío:
tu cabeza ornamentando mi puerta,
el fémur que dejé en la heladera,
y tus uñas bajo mi almohada conmigo descansan.
Adiós, Olimpia.
Recuerdos de mi salud y enfermedad.



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