Mi 8 y 1/2
Una página en blanco: transferencia de flujo y el fin. Un impulso que lo abarca todo, pero se fue; el dolor en los huesos permanecerá. Siempre dura. Agotamiento y la comprobación de en qué fracasé constituyen mi razón última.Filmar un cortometraje alargado hacia el infinito; filmar es hacerse cargo de lo que existe dentro. ¿No? Se trata de las injurias que uno mismo se atreve a pronunciar contra sí, en perjuicio siempre de la acción y las excusas; oprobio. Filmar es morir en cámara y perderse. No es mucho ni poco. Filmar es un tipo de experiencia comunitaria. No hay que buscarle lo trascendente en lo lejano. El retorno es con el público. Como toda técnica, el proyecto se resuelve en la inmanencia. No importa cuánto tiempo la pieza quede huérfana: el tiempo pondrá las diversas cosas en un lugar diferente.
¿Y cómo es que hemos acabado en esta parte del mundo de la creación que habita el amor, la aventura… la pasión?
Quizá sea mi pasión filmar; quizá tan solo sea una actitud, un oficio… un momento del espíritu impersonal que uno debe personificar. Quizá sea un dios. Uno que es terrible.
Tal vez, el hombre que me atormenta dentro sea la posición final de esta etapa, que trae solo dudas, la improvidencia (improvidens) y la concupiscencia.
Luego de ocho meses desde aquel primer draft, añejo y en la bolsa de archivos “sin ton ni son” que guardo en cualquier espacio de memoria que me quede por pagar… ahí está ese primer guion. Un parásito de la mente. Refinado para el “buen” gusto; edulcorado.
Pues bien, se acabó el rodaje. La peliculita sigue por otras calzadas empinadas. Se arriba a las decisiones finales: el acabar, el definir, el delimitar para luego retirarse al mutismo tan necesario.
Me resulta absurdo escribir sobre la filmación o el proceso de lo acontecido; ni siquiera me atrevo a reflexionar sobre aristas, el chisme o alguna supuesta causa sui. Siento la mano dura, sin gimnasia. Mi cabeza entró en otra galaxia, otro idioma: el cinematográfico. No recuerdo los extraños conceptos ni las bases ontológicas de la nada: estoy en otra luz.
Indagar una explicación al relato de la comedia es como buscar un momento esparcido en el viento, luego de haber visto el instante en que se generó. Es difícil atrapar esas esencias; más difícil todavía es atrapar recuerdos gratos sin que vengan acompañados de la responsabilidad. Los momentos más irresponsables son los que siempre recordamos; y, sin embargo, así es como procedo a relatar algo; tan solo un poco:
“No obstante, lo complejo de cualquier acción es su resolución. Cuando se completa la acción analizada, recién podemos determinar su efecto: lo que es eso en estabilidad temporal; aquello que concluyó su potencia, el resultado o la incomodidad. Porque lo notable incomoda siempre, y del modo más variado… incluso maravillarse es muy incómodo. Nada se sujeta más fuerte al sofá que el mismísimo sofá. Nuestra comodidad al ver la televisión o las redes, aferrados a esa esencia de sofá, es lo que nos convierte en medios para una finalidad. Finalidad que está en la esencia del mismo sofá; el sofá completa su esencia o sentido último con nuestro cuerpo”.
Pasemos al inversivo (inverso poiético) estrado de la posición que mi cabeza, en este período de productividad máxima, ha alcanzado. Creo que jamás le rendí tanto esfuerzo a algo que probablemente lo merezca. Este cortometraje me recuerda al que filmé a los 15 años con la súper 8 de mi viejo. Lo filmé y no lo edité, y se perdió. Fabriqué dos alas de cartón, enormes. La idea era que el protagonista se elevara hacia las estrellas. Ícaro de noche. Recuerdo que las pinté con aerosol Kuwait; se secaron en el garaje de la casa; no llegaron a la escena, eran demasiado grandes y pesadas. No tenía un equipo que me ayudara a colocarlas; además, debía incendiar con benzina un puente colgante, hacer foco, apretar el gatillo de la cámara, pero antes exponer, y, sobre todo, resolver en mi cabeza qué era lo que quería contar. Degeneró en un material extraño. Ahora la bobina se extravió, la perdieron. Aquel cortometraje tuvo sus maquetas: castillos, un anillo, un travelling en bicicleta, y de catering, patys cocinados sobre un escudo que le sacamos a una de las armaduras dentro del castillo del Talar de Pacheco. Hubo motines, técnicos que me abandonaron. A los 15, me quedé solo con mi superproducción y un revelado en Alemania que tardaría dos años en aparecer.
Se filmó con verdad, y se filmó con conciencia. ¿Es lo suficientemente infantil lo filmado como para ser reconocido por un público? Tal vez por aquel que vive dentro de un estado de conciencia perruno, ovejuno… en la idiotez del pasto alto. Yo estuve añares allí, dentro del feedlot: rumiar, rumiar y rumiar. Todavía espero a que me faenen los muchachos.
¡El esfuerzo hecho por el equipo fue brutal! Estoy agradecido y se los va a extrañar. Como se extraña la actividad de la que uno fue expulsado, dormitamos en el juego de tapar esta angustia que persiste.
Estoy muy agradecido al elenco, a las técnicas y a los técnicos, a la productora y al productor, a mis amigos y amigas, a los y las colegas, a mi familia. A los artistas que hicieron la luz y también a los que hicieron sombras.
Fue un viaje al centro de mi tierra, una travesía que abandono con solemne furia. Un verdadero fin: “¿acabará lo sólido por fin en entrar a lo líquido de lo que será mañana?”. Las baldosas flojas de lo mercurial. Infinitas gracias a mi amada pareja, a nuestro dios y a los momentos que emanan de él, cual partículas de tiempo que se consumen al abandonar su cuerpo. Este se arrastra sobre su vientre produciendo más de lo que no habría sin él. Este, el mismo tiempo dios de los insectos, de los homínidos, de los pareceres y de todos los inviernos que, pegados en un calendario, formarían los puentes y las conexiones entre lo que fuimos y seremos.
Las vanguardias no me necesitan, porque se necesitan a sí mismas y a los vanguardistas. Yo no fundo esperanza, sino alegría y desorden… un cierto tipo de caos.
Devoción por los seres que habitan conmigo: esta ráfaga de tiempo profano que salió de la bestia dios. Una experiencia memorable.





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